Lo he perdido todo
Cuando cae todo a la vez
Hay rachas malas, y luego está lo tuyo: cuando cae todo a la vez (el trabajo y la salud, el dinero y la familia, cada pilar arrastrando al siguiente) y no queda de dónde agarrarse. Para ese sitio exacto no valen las frases de taza. Por eso la Biblia no le dedicó una frase: le dedicó un libro entero, y es el más crudo que tiene.
A Job las noticias le llegaron en cadena, un mensajero pisando las palabras del anterior (el texto lo cuenta así, sin dejarle respirar entre golpe y golpe): los bueyes y los criados, el fuego y las ovejas, los camellos, y al final la casa caída con sus hijos dentro. Todo, en un solo día. Era el hombre más próspero de su tierra al amanecer, y al anochecer no le quedaba nada. Si tu derrumbe ha sido en cadena, este libro se escribió mirando tu semana.
Job no puso buena cara, y esto es lo primero que el libro te regala: rasgó su ropa, se rapó, se sentó en la ceniza. Y capítulos después hizo algo que ningún libro «ejemplar» habría permitido: maldijo el día en que nació, entero, con una poesía negra que asusta. El libro más honesto de la Biblia es el del hombre arruinado, y no le censura ni una sola queja. Toma nota de eso cuando alguien te pida entereza: al hombre del libro no se la pidieron.
Y aprende de sus amigos las dos lecciones, la buena y la mala. La buena: cuando llegaron y lo vieron, se sentaron con él en el suelo siete días y siete noches sin decirle una palabra, porque veían que el dolor era muy grande. Siete días de compañía callada: lo mejor que hicieron en todo el libro. La mala: luego abrieron la boca, se pusieron a explicarle su desgracia y a buscarle sentidos, y lo estropearon todo. Si estás eligiendo a quién acercarte ahora: busca a los del suelo, no a los de las explicaciones.
A Job la vida le volvió a crecer: al doble, dice el final. Prometerte eso sería mentirte, y aquí no se miente: hay pérdidas que no se doblan. Lo que sí se puede decir con el libro en la mano: quejarse no te descalifica, la compañía callada vale más que todos los consejos, y el Job que salió de aquello no era el que entró: el derrumbe también funda. Hoy no te toca entender nada, ni ponerle sentido, ni buena cara. Te toca una sola cosa: no pasarlo solo. Busca a tu gente del suelo.
Esto es Adversidad.