Me da vértigo dejar lo seguro
El miedo a salir no se quita antes de salir
Quieres irte (el cambio de trabajo, el proyecto propio, la ciudad nueva) y el miedo te ha montado una oficina de trámites: cuando tenga más ahorros, cuando esté más claro, cuando sea el momento. Los papeles nunca están completos. Y en el fondo lo sabes: no estás esperando información. Estás esperando una garantía, y de esas no hay.
A Abraham le pidieron dejarlo todo (su tierra, su parentela, la casa de su padre) por una promesa sin mapa: vete a la tierra que te mostraré. Fíjate en el tiempo del verbo, porque ahí está todo: que te mostraré. No que te he mostrado. Ni destino concreto, ni itinerario, ni fecha de llegada. Y un dato más para desmontar la excusa de la edad: tenía setenta y cinco años. No era un chaval sin nada que perder: era un hombre hecho, con casa, hacienda y toda una vida montada en lo seguro.
Salió igual. ¿Y sabes cómo? Por etapas. El texto lo cuenta con una fórmula que se repite: levantaba la tienda, caminaba, plantaba el campamento, y otra vez. Nunca vio el camino entero (lo habría visto con gusto, supongo, pero no era la oferta). Veía el siguiente campamento. La claridad no le llegó antes de salir: le fue llegando andando, un tramo por vez.
Ese es el mecanismo del vértigo, y explica por qué llevas tanto en la casilla de salida: estás intentando sentir en el sofá la seguridad que solo se fabrica en el camino. No existe ese producto. La certeza previa a saltar es una mercancía que nadie ha tenido nunca, ni el hombre al que le hablaba una promesa. Lo que sí existe es la certeza pequeña de cada etapa cumplida: llegué hasta aquí, puedo un tramo más. Con esas se han hecho todos los viajes de la historia.
Así que prepara lo que toque y sé prudente: el vértigo también es un buen auditor, úsalo para revisar el plan, no para enterrarlo. Y luego sal, porque la certeza no viene a buscarte a casa. Divide tu salto en etapas del tamaño de una semana y anda la primera: la llamada, el curso, el alquiler mirado. La segunda etapa no se ve desde aquí. Se ve desde el primer campamento. Siempre ha sido así.
Esto es Decisiones.