No sé qué decidir

Un aprendizaje de la Biblia

Pidió criterio, no respuestas

Una decisión grande delante, dos caminos que se dejan defender, y la lista de pros y contras empatada a puntos. Llamas a unos y a otros esperando que alguien te diga cuál es la puerta buena, y cuanta más gente opina, más ruido. La Biblia tiene una escena pensada para este atasco exacto, y su truco no está en la respuesta: está en qué se pide.

Salomón acababa de heredar el trono de su padre, joven y con el encargo grande: él mismo admitió que no sabía ni por dónde entrar ni por dónde salir. Y una noche, en sueños, recibió la oferta con la que fantasea todo el que está atascado: pide lo que quieras. El cheque en blanco. Lo tuvo delante y no pidió la solución a ninguno de sus mil problemas: pidió un corazón con entendimiento, capaz de distinguir lo bueno de lo malo. No pidió respuestas: pidió el aparato de fabricarlas. Criterio.

El propio texto se para a subrayar lo que no pidió: ni larga vida, ni riquezas, ni la cabeza de sus enemigos. Y ahí viene el detalle que conviene robar: se le concedió lo que pidió, y de propina, buena parte de lo que no pidió. Fuera de los sueños ese orden tampoco suele fallar: el que persigue criterio acaba juntando resultados; el que persigue resultados a secas rara vez junta criterio.

¿Y funcionó? La primera prueba fue de las imposibles: dos mujeres, un niño vivo, y ninguna forma de saber de quién era. Sin testigos y sin pruebas, Salomón no adivinó la respuesta: fabricó la pregunta que la sacaba a la luz. Propuso partir al niño, y el amor de verdad se delató renunciando a él. Eso es el criterio en estado puro: no saber la respuesta de antemano, sino saber montar la situación donde la respuesta se enseña sola.

Aplicado a tu encrucijada: deja de buscar quién te dé la respuesta y trabaja la pregunta. ¿Qué es lo bueno aquí, y para quién? ¿Cuál de las dos opciones se puede deshacer si te equivocas, y cuál no? ¿Qué prueba pequeña delataría la verdad antes de jugártelo todo? Las respuestas caducan con cada decisión; el criterio se queda para la siguiente. Por eso era la mejor compra posible del cheque en blanco.

«No pidas la respuesta, pide el criterio: la respuesta sirve una vez; el criterio, todas.»
Salomón · Aprendizaje · lectura en preparaciónBuscar otra cosa

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