Me he vuelto una persona amarga

Un aprendizaje de la Biblia

Se cambió el nombre a Amarga

Hay golpes que no solo duelen: te cambian el carácter. Un día te descubres contestando seco, esperando siempre lo malo, sin poder alegrarte por nadie, y piensas: yo no era así. La Biblia tiene a una mujer que llegó a ese punto exacto y lo dijo más claro que nadie.

Noemí perdió en tierra extranjera al marido y a los dos hijos. Cuando volvió a su pueblo, las vecinas la reconocieron: ¿no es esta Noemí? Y su respuesta pone la piel de gallina: no me llaméis Noemí; llamadme Mara, que quiere decir amarga, porque en gran amargura me ha puesto el Todopoderoso. Me fui llena y vuelvo con las manos vacías. Se cambió el nombre. Hizo de la herida su documento de identidad.

Y aquí viene lo que casi nadie mira: nadie la corrige. Ni las vecinas ni el propio texto le sueltan un sermón sobre la actitud. La Biblia deja a una mujer rota decir que está rota, y hasta le da la razón en los hechos: venía, de verdad, con las manos vacías. Pero mientras Mara se declaraba acabada, la historia trabajaba en segundo plano con lo único que ella no estaba contando: una nuera que se había negado a dejarla sola. Rut. La amargura de Noemí era honesta; su balance, no. Contaba lo perdido con precisión de notaría y no contaba lo que le quedaba.

El final del libro es ella con un nieto en el regazo, y las vecinas del principio diciéndole que su nuera vale más que siete hijos. Fíjate bien: la vida no le devolvió lo que perdió. Le trajo otra cosa, por el canal que no vigilaba. El mecanismo que te llevas: la amargura es un contable honesto de las pérdidas y un contable pésimo de lo que queda. No te exijas alegría; exígete el balance completo. ¿Qué te queda que no estás contando? Por ahí suele volver la historia. Y un detalle más: las vecinas nunca la llamaron Mara. A veces los demás ven antes que tú que el nombre nuevo no era el definitivo.

«La amargura lleva al día las cuentas de lo perdido y fatal las de lo que queda: exígete el balance completo. «Amarga» no suele ser el nombre definitivo.»
Noemí · Aprendizaje · lectura en preparaciónBuscar otra cosa

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