Para hacer las paces
La historia de Jacob, que esperaba una guerra y le salió un abrazo. Esta es la carta entera, tal cual saldría. Léela como si te la hubieran mandado a ti.
Te mando esto porque hay una cosa que no te dije el día que hicimos las paces, y que llevo tiempo queriendo decirte. Como con mis palabras no me sale, te la doy con una historia. Tiene más de tres mil años y va de dos hermanos.
Se llamaban Jacob y Esaú. De jóvenes, Jacob le hizo a su hermano la peor jugada que se le puede hacer a un hermano: le quitó con engaños lo que era suyo. Esaú se prometió a sí mismo que, en cuanto muriera su padre, lo mataría. Y Jacob se fue lejos. Allí se quedó veinte años.
Cuando por fin volvió, lo primero que supo fue que Esaú venía a su encuentro con cuatrocientos hombres. Y Jacob hizo lo que hacemos todos cuando esperamos lo peor: se preparó para la guerra. Partió a su gente en dos grupos, por si uno caía. Mandó regalos por delante, manada tras manada, a ver si con eso se le pasaba. Y la noche antes no durmió: dice el texto que peleó hasta el amanecer con alguien que no quiso decirle su nombre, y que salió de aquella noche cojeando.
Así que imagínate la escena. Un hombre cojo cruzando un campo a plena luz, parándose siete veces para inclinarse hasta el suelo. Y enfrente, el hermano al que engañó, con cuatrocientos hombres detrás.
Y Esaú corrió. Eso es lo que dice el texto: corrió hacia él, lo abrazó, se le echó al cuello y lo besó, y los dos lloraron. No hubo guerra. No la había habido nunca, salvo en la cabeza de Jacob. Cuando quiso darle los regalos, Esaú le dijo que ya tenía bastante, que se quedara con lo suyo. Y Jacob le contestó una frase que me parece de las más grandes de todo el libro: he visto tu cara como quien ve la cara de Dios.
Te la mando porque yo también crucé mi campo cojeando, contando los pasos, preparado para lo peor. Y lo peor no vino. Viniste tú.
Gracias por correr. Venía preparado para todo, menos para eso.
Esta historia sale del libro de siempre, contada con nuestras palabras. Volver a las historias →