Regala una historia

Para el que te recibió de vuelta

La historia del padre que vio venir a su hijo y echó a correr. Esta es la carta entera, tal cual saldría. Léela como si te la hubieran mandado a ti.

Quería mandarte algo que no fuera un «gracias» de dos líneas, porque lo que hiciste no cabe en dos líneas. Así que te mando una historia. Es de hace dos mil años y la contó alguien que sabía mucho de gente. Cada vez que la leo, la última parte tiene tu cara.

Un hombre tenía dos hijos, y el pequeño le pidió su parte de la herencia en vida. Se la dio. El chico lo juntó todo, se fue lejos, y lo perdió todo viviendo como se pierde todo: deprisa y sin mirar. Cuando ya no le quedaba nada llegó una época de hambre, y acabó cuidando cerdos para un extraño, con ganas de comer lo que comían los cerdos, sin que nadie se lo diera. Y un día, dice el texto, volvió en sí. Pensó en su casa y se preparó un discurso: le diré a mi padre que ya no merezco ser su hijo, que me trate como a un jornalero. Y echó a andar.

Y aquí viene la parte que es tuya. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio. No esperó en la puerta con los brazos cruzados. Corrió. Se le echó al cuello y lo besó antes de que el chico pudiera abrir la boca. El hijo empezó su discurso, la parte de «ya no merezco», y el padre ni lo dejó terminar: pidió la mejor ropa, un anillo, sandalias, y que se preparara una fiesta. Porque este hijo mío, dijo, estaba muerto y ha vuelto a vivir.

Lo que más me gusta es que el padre no preguntó nada. Ni dónde has estado, ni en qué te lo has gastado, ni cómo se te ocurre. Todo eso lo sabía, y no le hizo falta decirlo. Prefirió correr.

Te la mando porque cuando yo volví, después de lo mío, tú tampoco preguntaste. Podrías haber esperado en la puerta, y habría sido justo. Y en vez de eso, corriste.

Gracias por recibirme como se recibe a alguien que vuelve: sin hacerle contar el camino.

Copiar esta carta y luego cámbiale lo que quieras: es tuya

Esta historia sale del libro de siempre, contada con nuestras palabras. Volver a las historias →