Regala una historia

Para quien te dio lo que no le sobraba

La historia de la viuda que echó dos monedas, y podía haberse quedado una. Esta es la carta entera, tal cual saldría. Léela como si te la hubieran mandado a ti.

Quiero darte las gracias por algo que tú seguramente ni recuerdas, y como me cuesta decirlo sin que suene a poco, te mando una historia. Es de hace dos mil años, dura cuatro líneas, y es la que mejor explica lo que hiciste.

Un hombre estaba sentado en el templo, frente al arca donde la gente echaba el dinero, y miraba. Pasaban los ricos y echaban mucho. Y pasó una viuda pobre y echó dos monedas de las más pequeñas que había, de esas que hacían falta muchas para comprar algo. Nadie se fijó. Él sí. Llamó a los que estaban con él y les dijo una cosa que le da la vuelta a cómo medimos: esta mujer ha echado más que todos. Porque todos han dado de lo que les sobra, y ella, de lo que no tenía, ha dado todo lo que le quedaba para vivir.

Lo que más me gusta de esta historia es cómo mide. No mira lo que cae en el arca. Mira lo que se queda en el bolsillo después. Los ricos se fueron a casa igual que habían venido. Ella se fue sin nada.

Y hay otra cosa que no dice el texto pero que se ve leyéndolo: tenía dos monedas. Podía haber echado una y guardarse la otra, y nadie la habría juzgado. Echó las dos. Y se marchó sin saber que alguien la había visto, porque él no se lo dijo a ella; se lo dijo a los demás. Ella dio lo que dio y se fue creyendo que no lo había visto nadie.

Te la mando porque a mí me diste así. No de lo que te sobraba, que no te sobraba nada, sino de lo que necesitabas tú. Y lo hiciste como ella, sin mirar si alguien miraba. Pues alguien miraba. Y no se me ha olvidado.

Gracias por las dos monedas. Podías haberte quedado una.

Copiar esta carta y luego cámbiale lo que quieras: es tuya

Esta historia sale del libro de siempre, contada con nuestras palabras. Volver a las historias →